EL ARTE DE CONOCER LOS VINOS
(1ª parte)

C.- La vinificación en blancos. Técnicas de elaboración.

Todo el proceso comienza con la recogida de los racimos cuando se encuentran en el punto inmediatamente anterior a la maduración, consiguiendo así mayor equilibrio, acidez-alcohol-aroma.
La uva, por lo general blanca, debe estar en perfectas condiciones de sanidad, excepto en los casos que sea para elaboración de ciertos tipos de vinos blancos especiales, muy abocados, tipo "sauternes", en que se busca expresamente la podredumbre controlada.
Quitado el raspón mediante despalillado mecánico, se procede al prensado. En vinos de calidad ésta operación está precedida por un estrujado y un escurrido del mosto sin presión, llamado mosto flor o mosto yema. Este mosto flor, una vez desfangado, es decir precipitado los depósitos más sólidos al fondo de la cuba, se deja fermentar.
La fermentación alcohólica, descrita anteriormente, se retarda todo lo posible para una decantación mayor de las matérias herbáceas, y durante un período de cuatro semanas aproximadamente se mantendrá a una temperatura constante de entre 14°C y 18°C. Esta temperatura de fermentación se consigue por enfriamiento de los mostos, utilizando depósitos de acero inoxidable refrigerados exteriormente con camisas de agua fria.
Una vez completada la fermentación del mosto, que se terminará de forma espontánea o provocada, según se trate de elaborar vinos blancos secos o abocados y semi-secos, se procede al descube. Este procedimiento se debe realizar de una forma rápida y consiste en separar el vino (ya no es mosto ), de las lías (depósito de levaduras, bactérias, y otras materias sólidas). Una vez descubado el vino se procede a los trasiegos, operación consistente en trasvasarlo de un depósito a otro decantándolo y filtrándolo, y que se repitirá dos o tres veces en los primeros seis meses, si es que el vino no se destina al consumo inmediato.
La clarificación consiste en la eliminación de ciertas substancias presentes en el vino que pueden llegar a afectar la limpieza de éste y su transparencia.
Posteriormente y antes del embotellado, el vino se estabiliza, conjunto de prácticas enológicas que tienen por objeto mantener las cualidades del vino el mayor tiempo posible.
Algunos vinos blancos continúan en la bodega para su envejecimiento en madera, a los que llamaremos vinos blancos de crianza. Son prácticas poco usuales en general pero con plena vigencia para el paladar de muchos consumidores. Los ejemplos más claros de éstos envejecimientos se dán en bodegas de La Rioja, de Rueda, etc. Desde hace un tiempo están cobrando fama los vinos blancos fermentados con sus propias lías en barricas de roble americano o francés, tipo bordalesas de 225 lts., consiguiendose elaborados muy particulares y personales.

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