B.6.- Permanencia en barrica. Diferentes tratamientos para vinos Reserva y Gran Reserva.
Los plazos de crianza en barrica están marcados por la propia evolución del vino, y corresponde a los enólogos y catadores determinar el justo momento en el que el vino debe pasar a la botella. Existen también unos plazos mínimos que establecen los diferentes Consejos Reguladores para cada Denominación de Origen, y que van en función de las características peculiares de cada región vinícola.
Generalmente los períodos son de 6 a 12 meses o más para los vinos "de crianza", de 24 a 30 meses o más para los vinos "reserva" y de 36 a 48 meses para los "gran reserva". En la actualidad la pauta sobre tendencias del paladar de los consumidores indica, no como norma general, que los vinos no deben permanecer en madera mucho tiempo, existiendo por ello vinos de crianza que solo permanecen en barrica un período de 6 meses. Hay bodegas que también hacen pasar sus vinos jóvenes por madera, por no mas de tres o cuatro meses, afinando de ésta manera sus productos.
No por estar en madera más tiempo un vino es más bueno, tal como lo hemos explicado anteriormente, pero si debe quedar claro que a mayor calidad de vino introducido en barrica, mayor será el tiempo que éste pueda permanecer en ella. De allí la gran calidad de los vinos llamados reserva o gran reserva. Es evidente que la mezcla de vinos de diferentes variedades que se destinan a crianza no es la misma de aquellas mezclas que se destinan a reserva y gran reserva.
Aunque la cosecha sea la misma la selección de variedades y calidades es fundamental para el éxito futuro de un producto. Aquí interviene la experiencia y conocimiento del enólogo, que sabrá combinar las uvas provenientes de diferentes fincas para destinarlas a un tipo de crianza u a otro.